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¿LA VIDA MUERE?

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Por Bienvenida González

Dios creador de la vida en todas sus obras, observo que todo cuanto había hecho, era bueno en gran manera.

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La vida, contenida en toda su creación, inspira aser repensada en su justa dimensión. Repensar la vida, supone entenderla con un significado trascendentemás allá de como la vivimos en la actualidad. Las personas nacen, crecen, se reproducen y mueren. Esta ley de vida es cíclica y atraviesa a una generación tras otra. Consiste en una continuidad imparable, en la cual ningún ser humano ha encontrado la varita mágica o, el elixir de la vida para detener su curso tanto en lo individual, como colectivo.

Manuel Antonio Rodríguez(Rodriguito), un productor famoso de la radio dominicana en los años 50/60, con su programa “El suceso de hoy”, acuño la frase: “La vida no se detiene, prosigue su agitado curso”, la cual quedo en el imaginario criollo. Empleada esta frase con cierto carácter de resignación.

¿Podría asociarse la continuidad de la vida con la ausencia de muerte?Esta pregunta de carácter existencial y quizás con menos respuestas a las esperadas, pudiera orientar en este tema que nos atañe.

En las pandemias registradas en la humanidad, se ha contabilizado millones de personas fallecidas alrededor del mundo. Campañas publicitarias y acciones concretas se han aplicado, algunas con éxitos y otras con menos efectividad, con el fin de parar el contagio. El registro de niveles de ansiedad, miedo y pánico ha develado la realidad natural en las personas pretendiendo frenar la muerte. En el mundo hay personas con diversos niveles de sufrimiento,dolor, penurias y limitaciones extremas y las hay de quienes han optado por la autoeliminación, aunasí,se le teme a la muerte.La mayoría de los vivientes no quiere morir

El énfasis en mantenerse joven a como dé lugar, sesgar a la vejez como una condición que obstaculiza el estar vivos, tal como lo demuestra el interés de frenar el envejecimiento como un fin último de triunfo frente a la vida, no es una opción, sino una necesidad imperiosa.  Uno de los halagos que más impacto tiene en la persona es escuchar de alguien: ¡Luces muy joven! Aun sobre pase la barrera de los 60 o 70 años. Pareciera que acercarse a la muerte por la dinámica propia del envejecimiento, mueve el piso y contraria el pensamiento.

Frente a este dilema entre la vida y la muerte, el énfasis suele enfocarse en no querer morir en el plano humano, permanecer vivos es como un objetivo último de la vida humana. Cabe señalar que este objetivo no está lejos de la realidad ultima de Dios, aunque El estableció el corte de la vida como un proceso vital.  ¿Mueren las personas o muere la vida? Si retomamos el pensamiento de Dios y observamos su obra creativa, no nos queda mas que pensar que Él es sinónimo de vida y, El cómo el sello de la existencia humana no tiene fin, es eterno.

El canto y la poesía de Dios se explaya en la vida abundante, la vida eterna, el sentido de permanencia de la vida ligado aÉl como creador.Su paz que sobrepasa a todo entendimiento y raciocinio humanos y la aseguranza de una vida mejor en una dimensión distinta y transformadora es plenitud de vida.

Mas allá de la vida seguir su agitado curso, la vida vive y permanecerá por los siglos de los siglos. Esa es y ha sido la garantía asegurada por el creador de la vida. ¿Qué más se requiere?

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