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La ciudad de Qamishli en el norte de Siria seguía su rutina normal. Niños en las escuelas, hombres y mujeres en el trabajo, tiendas abiertas y taxis circulando cuando de repente explosiones de bombas acaban con la tarde de paz.

Como resultado, la gente corre para sus casas, los niños salen de la escuela y las calles acaban vacías. La vida se detiene.

George Moushi, pastor de la Iglesia del Pacto en Qamishli, vio la necesidad de las personas en esta situación. Salió para estimar el daño y ver qué podía hacer. Desafortunadamente, los misiles no diferencian entre niños y adultos, terroristas o madres de familia.

El pastor describió lo que vio: “Gracias a Dios, las bombas no golpearon el centro de la ciudad donde estaba la mayoría de la gente. A pesar de esto, vi a muchos muertos y heridos. Visité a una familia cristiana cuya casa fue alcanzada por dos misiles. Fadi Habsouna, padre de dos hijos, resultó herido y perdió su casa y su comercio. Su esposa también resultó gravemente herida en la espalda y se encuentra en estado crítico. Los médicos dijeron que necesita cirugía y que la hermana podría quedar paralizada para siempre”.

Moushi conoce a esta familia y sabe que no tienen dinero para pagar la cirugía y las medicinas, por eso, los ayudó con algo de dinero. “Les dimos dinero para medicamentos básicos, pero las cirugías son caras. Entonces le pedí al hospital que informara los costos y espero poder ayudar con eso. Quizás la esposa sea trasladada a Damasco (la capital de Siria) para ser tratada en mejores condiciones”.

El pastor también se enteró del caso de Hassan, el abuelo de un miembro de la iglesia, cuya casa fue alcanzada por un misil, pero afortunadamente la familia no estaba allí, por lo que nadie resultó herido. La casa fue destruida, por lo que el pastor abrió un espacio de la iglesia para que Hassan se quedara temporalmente. Sin embargo, se requiere una solución permanente.

Los conflictos en el norte de Siria se intensificaron, con las acciones militares de las tropas turcas en ciudades como Kobani y Qamishli. El número de muertos aún es incierto, pero muchas personas ya han abandonado sus hogares en el área. Según Naciones Unidas, 10.000 personas ya han sido afectadas por la ofensiva militar turca.

Fuente: Evangelico Digital

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