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GRACIA

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El término GRACIA en la Palabra de Dios se refiere a distintas cosas. Subjetivamente, se refiere a la disposición bondadosa y misericordiosa hacia alguien sin méritos. Un ejemplo muy vívido de GRACIA, es cuando el hijo pródigo vuelve en sí, y se propone regresar a la casa de su padre, luego de haber malgastado sus bienes. Él dijo: «Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Lucas 15:18-19»

El hijo pródigo sabía que no tenía méritos para ser recibido como hijo, entendía que solo por gracia podía ser recibido como un jornalero más, en la casa de su padre. Pero resulta que cuando regresó a su casa, ¡vaya sorpresa! la Biblia dice que el padre movido a misericordia (gracia), corrió hacia su hijo, y sus palabras fueron: «Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Lucas 15:22-24»

De acuerdo a la historia del hijo pródigo, la gracia se manifiesta perdonando, restaurando, alegrándose con el que se arrepiente. Eso fue lo que hizo el padre con el hijo que estaba de regreso. La GRACIA restaura al caído, y proporciona todos los medios de misericordia para que el mismo recobre su posición en la familia. El mejor vestido y el anillo de la familia colocados sobre el indigno indican que fue recibido como hijo con todas las implicaciones que envuelven esa realidad.

¿Quién no mostró gracia en la historia del hijo pródigo? En la historia en cuestión, el hijo que malgastó los bienes, tenía un hermano mayor, que de acuerdo a su criterio nunca había desobedecido a su padre y siempre le había servido. Cuando el padre de la historia recibe al hijo perdido, y el hermano de este escucha la fiesta por el hijo hallado, sus palabras fueron: «Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Lucas 15:29-30»

El hermano mayor, cayó en el legalismo y exigió justicia, sus entrañas no se conmovieron con la buena noticia del regreso de su hermano, estaba airado, lleno de envidia, y embargado por sentimientos hostiles hacia su padre. Para el hermano mayor la respuesta del padre debió ser el rechazo a su hijo por haber malgastado los bienes, lo que equivaldría a la justicia humana. Pero el padre perdonó a su hijo y le recibió e hizo fiesta por el regreso de su hijo, eso es gracia.

Las congregaciones donde los problemas no terminan es porque no ha comenzado allí una era de gracia. Cuando hay gracia, hay perdón, hay restauración, hay alegría por el que se arrepiente, hay fiesta por el que regresa. La gente que no peca en la iglesia, y que siempre está presto a condenar, no es gente que manifiesta gracia, es gente legalista y que pasma el crecimiento en las iglesias locales. Recomendamos la lectura de Mateo 18:23-35. Dios nos ayude.

Pastor Alberto Moneró Rijo

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