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Dispensacionalismo vs Pactos

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A veces acostumbramos a repetir discusiones teológicas que leemos u oímos de otros, en expresiones descalificativas que no sabemos por qué se dijo, y a qué se dijo; y lamentablemente las amplificamos sin tener recursos para dar respuestas bíblicas, cuando se nos cuestiona de esas teorías teológicas que desconocemos, pero ya expresamos como ciertas. 

Los Teólogos Dispensacionalistas son tan creyentes, salvos y santos, como los teólogos del Pacto; y los teólogos del Pacto son tan eruditos, doctos y preparados como los teólogos Dispensacionalistas. Pastores maestros usados por Dios hoy, son tanto del pacto como dispensacional y muchas veces hacemos uso de sus sabios consejos, sin discriminar su parcelas teológicas.

Si bien es cierto que la Teología Sistemática de Berkhof, fue para mí una guía intelectual para conocer la grandeza soberana del único Dios glorioso; también debo admitir, que refiné mi saber acerca del glorioso y maravilloso Dios de Gracia, con la teología sistemática de Chafer. Cuando reviso mis libros que Dios me ha permitido tener, para prepararme mejor para el púlpito, suelo leer y estudiar a William Hendriksen teólogo del pacto; pero inconforme con algunos datos, tengo que leer, estudiar y ponderar a Evis Luis Carballosa teólogo Dispensacionalista.

En verdad soy un casi fanático de las predicaciones de John Stephen Piper, el cual yo lo ubico en la teología del Pacto; pero sinceramente John Fullerton MacArthur Jr. Es mi Spurgeon del siglo XXI, y yo lo ubico en la teología Dispensacional. Me reservo los nombres, pero hay dos hombres dominicanos que marcaron mi vida teológica y mi predicación, uno graduado en SETECA, seminario teológico centroamericano de Guatemala, Indiscutiblemente Dispensacionalista; y el otro es un Doctor discípulo de Francis August Schaeffer; de la Teología del Pacto.

Muchos fanáticos recalcitrantes de la Teología del Pacto, amplifican descalificativos a los Dispensacionalistas, como si los de la teología del Pacto, no creyeran en las dispensaciones. Y cuando uno los oye, dan vergüenza porque se ven que no han leído las teologías de ambas parcelas teológicas. Porque por ejemplo, Charles Hodge en su Teología Sistemática del Pacto, nos habla de las dispensaciones y describe en su teología del pacto cuatro dispensaciones; asumimos pues que el asunto no es el tema de la dispensación, sino más bien, como se usa ese tema. Por otro lado, tenemos que los apasionados Dispensacionalistas, desde que le mencionan la palabra teología de Pactos, parece que es como mencionarle el demonio; pero cuando leemos la teología de Louis Chafer encontramos que este Dispensacionalista en su sistematización teológica nos habla de los pactos condicionales e incondicionales: y habla de ocho pactos; entonces la discusión no está en los temas; los cuales son bíblicos ambos: Pactos y Dispensaciones.

Estas parcelas teológicas tienen sus diferencias, en que ambas hacen de los términos, su principio de interpretación de la economía de Dios en administrar su salvación para con la humanidad; así pues, con este modo hermenéutico generalizan y puntualizan, el proceder soberano de Dios, en su relación con la creación y la salvación del mundo. Por eso, los teólogos del Pacto parecen tener su razón teológica de su verdad interpretativa, y los teólogos Dispensacionalistas creen tener su razón teológica de su verdad interpretativa. Son modos interpretativos teológicos, no son verdades inspiradas; los unos y los otros tienen sus sombras como bautismo de niños y Cristo viene antes de la tribulación. ¡Espero que no me acaben ninguna de las parcelas teológicas, por esta última crítica!

Creo que podemos vivir y andar juntos, aun teniendo acercamientos distintos en la interpretación teológicas; y si no es así, pregúntenle a Juan Wesley y a George Whitefield; además, creo que lo que salva no es tu parcela teológica de interpretación sino Jesucristo; y creo que las doctrinas fundamentales, ambos grupos las creen y las confiesan; el problema es cuando ponemos nuestras preferencias por encima del mandamiento de ser solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

Ps. Rolando Diaz

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