Inicio Destacadas LA IGLESIA POLITIZADA NO COJE CABEZA

LA IGLESIA POLITIZADA NO COJE CABEZA

182
0
Compartir
PUBLICIDAD

El Emperador Constantino el grande, en medio de una crisis política y financiera, corrupción estatal, ejército dividido, y desenfreno moral que destruía el Imperio; tuvo que desde el 311 al 313 d. C. congraciarse con la Iglesia; que era la única institución moral, fuerte, estimada, respetada y con dominios y autoridad en la sociedad. Para Constantino lograr el apoyo de la Iglesia, se inventó una pagana visión, tomando el símbolo de la cruz, y escenificando un drama de conversión al cristianismo; y así atrajo a la Iglesia a sus objetivos políticos: dándole a la Iglesia prebendas, privilegios y posiciones en el Estado, exoneraciones y enormes fortunas para construir templos; y en el 325 d.C. En el primer Concilio Ecuménico, en la ciudad de Nicea, Constantino decretó el cese de la persecución y el Cristianismo como religión del Estado.

Con este macabro plan, Constantino se echó en los bolsillos a la Iglesia; y la Iglesia dejó de ser linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable. A una Iglesia sinagoga de Satanás, atada al servicio y autoridad del Estado; y los pastores de los pueblos, se convirtieron en sacerdotes adinerados, latifundistas, negociadores espirituales de las familias ricas y con fueros sociales. La Iglesia hablaba más de política, filosofía, economía y guerras, que el Evangelio de Jesucristo. Todos los estudios serios, concluyen que la Política prostituyó a la Iglesia.

PUBLICIDAD

Los líderes de la Iglesia, estaban tan agradecidos del Emperador, que elaboraron una exégesis de Romanos 13, donde el emperador era un semi dios, que estaba por encima del bien y del mal en esta tierra; era la justicia incuestionable, y no había ley que regulara sus actos, porque él es la autoridad puesta por Dios. Cualquier crítica, oposición, demanda, denuncia y protesta, era considerada una rebelión a Dios. Esta fornicación de la Iglesia con el Estado, fue la que parió la criatura profana, de investir al emperador con autoridad para decidir en la Iglesia. Todo este descalabro moral y espiritual de la cristiandad, vino por el amor al dinero de los líderes de la Iglesia; y la avaricia y malicia de los políticos.

Desde 1980 en adelante, la Iglesia Evangélica cambió su visión bíblica de la política: “La Iglesia es un organismo separado de todos los movimientos políticos; y sus miembros tienen la libertad de votar, por el partido de su preferencia; sin activismos de partidos de izquierda, derecha o centro dentro de la Iglesia”. Esto cambió a una Iglesia aliada a partidos políticos, al grado de definir a los políticos como ungidos enviados por Dios; aunque tengan ideas distorsionadas y conductas anticristianas, llenas de avaricia, vanagloria, egoísmo, venganza y odio.

La Iglesia Evangélica ha crecido en los últimos tiempos, de una manera acelerada, despertando el apetito a todos los políticos, que para tener el apoyo de los neófitos evangélicos; asisten a la Iglesia, se bautizan y se aprenden el lenguaje protestante; así reciben el apoyo de los Evangélicos con el insignificante y farsante acuerdo: “voten por mí; y yo le prometo acabar con los Gay, el aborto, la eutanasia, los grupos liberales y los zurdos”; así los Evangélicos ciegamente les creen, y apoyan a un hipócrita y mentiroso; con una conducta inmoral y corrupta; con expedientes en la justicia de asesinatos, abusos, denigraciones, odios y saqueos. Y en estas iglesias sinagogas de Satanás, los pocos cristianos que no se alíen al político mesías, entonces son denigrados y criticados.

La Iglesia no ha aprendido la lección de la historia; una vez se equivocó, pero esta vez, no es equivocación; sino una intensión premeditada, dirigida por pastores egoístas, avaros y vanagloriosos, que han desviado a indoctos hermanos, a formar parte de una iglesia politizada, que como una gran ramera, fornica con cualquier político gobernante; no importa que sea un descarado mentiroso, hipócrita y seguidor de gurúes. Cada vez que la Iglesia fornica con el Estado, sucede esto: “éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios”.

Ps. Rolando Diaz

PUBLICIDAD
Compartir

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here