Cultura del Tigueraje

Publicado por on sep 7th, 2010 y clasificado en Opinion. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

CapC5[1]Por: Dr. José Dunker L.

(De su próximo libro: “Cultura del tigueraje en Republica Dominicana”)

Me propongo en este trabajo presentar el tigueraje como un tipo particular de cultura, y como un patrón que se ido colando en toda nuestra vida social.

Mientras la clase alta mantenía su pretensiones aristocráticas siguiendo reglas de etiqueta y protocolo, y hablando un español castizo y rebuscado, el tíguere construía un espacio paralelo en el que no había necesidad de someterse a regla alguna, a no ser la de supervivencia. Cuando algunos tígueres lograron escalar, se vieron obligados a mantener una pantalla: una cosa era cuando estaban entre la gente fina, hablando y vistiéndose como ellos, y otra cosa era cuando estaban en su ambiente. Al final los tígueres se fueron infiltrando por todos los estratos sociales sin excepción, de modo que hoy los tenemos en los negocios; en la política; en la iglesia; en la administración pública, así como también en las relaciones familiares.

En otras palabras, el viejito loco que teníamos encerrado en el patio se ha salido a la calle, se mete en nuestras reuniones más solemnes, y lo domina todo. La sociedad dominicana de hoy se puede resumir así: ¡se soltó el loco…!

A continuación intentaré describir la manera de hablar, la vestimenta, la música, y los rasgos que caracterizan a tígueres y tigueronas en la realidad cotidiana.

El tíguere tiene una manera de hablar que se aparta de las reglas normalmente aceptadas: “ponte claro”, “¡qué “ápero”!”, “¡qué loco!”, “¡qué quille!”, “te guayate”, “te solté en banda”, “dar muela”, “¿Me copiate?”, “estoy en olla”, “a millón”, “me sacate lo pie”, “ahí e’ que prende”, “a lo callao”, “chévere”, “emperrao”, “ecole cuá”, “el ‘ta frío conmigo”, “fulanita”, el “jevo y la jeva”, “¡ta nítido!”, “ta’ pasao”, “toy chivo”, “te paniqueate”, “te afueriaron”, y “vacanería”?

Este lenguaje se ha ido pasando del barrio a los periódicos, a la radio, canciones populares, así como discursos políticos y sermones en la iglesia. Los que vienen de afuera tienen que aprender estos nuevos giros, los cuales no pretenden ser parte del español, pues, para el tíguere, perdería la gracia, ya que todo consiste precisamente en salirse del cajón.

Lipe Collado dice: “Son rasgos de muchos dominicanos – ayantosos y aguajeros – que les sirven de corona a nuestro ser social; y en los dos casos se vinculan con las formas de ser del dominicano que gusta de presumir más de lo que ha sido y es, de endulzar, reconocer y elogiar excesivamente para abrir el camino a la consecución de algo de una persona y de aparentar arrestado, valiente, bravucón, y amenazar y sugestionar a la parte contraria en un enfrentamiento cualquiera” (p.119).

Lo novedoso es que el tigueraje ya no se reduce a un segmento marginal de nuestra sociedad, sino que ha devenido en el modo de ser característico de nuestra gente.

El tigueraje, no solo tiene un lenguaje y un modo de vestir, sino que también tiene su música preferida, diferente a la tradicional, y ese es el lugar de la “bachata”, el rap, y, sobretodo, el merengue “de calle”.

El “merengue de calle” es precisamente la expresión de esa mentalidad de los barrios, casi una canción protesta, y reclamo un poco anárquico de la gente de abajo. El asunto no es, si se trata o no de merengue, o, ni siquiera, si “tiene una percusión diferente”, sino su procedencia desde los sectores excluidos. Esa vestimenta estrafalaria y la vulgaridad de sus temas reflejan lo que ha llegado a ser la cotidianidad dominicana, ya no solo de los barrios, sino de los medios de comunicación en general. De ahí precisamente deriva su popularidad. El “merengue de calle”, por más que se quiera, representa el avance del tigueraje sobre la aristocracia tradicional.

Para que no quede ninguna duda de la envergadura de este fenómeno, ya existe un rap “cristiano”, y no se sorprendan si lo mismo sucede con el merengue de calle.

Si tigueraje fuera solo ese modo de hablar, de vestir, y ese tipo de música, no habría mucho de qué preocuparse, pero, el asunto es más profundo, e implica actitudes no tan inocentes, y se podrían resumir diciendo que el tíguere es pícaro, simulador, y sabichoso.

El tigueraje se ha impuesto de tal modo que algunos lo consideran un mal necesario, mientras que otros hemos decidido enfrentarlo para instaurar una mentalidad diferente, y es lo que estoy proponiendo designar como revolución cultural.

1 Respuesta para “Cultura del Tigueraje”

  1. Interesante esto pica y se….

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