Santo Domingo. El Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), saluda y bendice en el nombre del Dios trino, Padre, Hijo y EspÃritu Santo, a todo el pueblo dominicano en ocasión de celebrarse el 166 aniversario de nuestra Independencia Nacional.En la fecha en la que celebramos el nacimiento de nuestra nación consideramos oportuno llamar la atención sobre el grado de inseguridad en el que estamos viviendo. Es lamentable que en esta fecha en la que celebramos la conquista de nuestra liberación del poder extranjero, nuestra libertad este siendo seriamente amenazada por la inseguridad derivada del desequilibrio social y del deterioro precipitado de las instituciones llamadas a mantener y a promover el orden garante de la paz y la convivencia saludable.
En medio de la celebración de nuestra independencia tenemos carencias y deficiencias que hace años debieron ser superadas, como es el caso del suministro de la energÃa eléctrica que con el paso del tiempo se hace más limitado y precario, sin que se conozca un plan que ponga fin a medio siglo de apagones.
Parece que la delincuencia para muchos dominicanos es una opción de sobrevivencia, dado a los niveles de desigualdad y la falta de oportunidades que le ofrece nuestra sociedad; cuando no, una atractiva posibilidad para hacer riquezas y acumular fortuna dado a la tolerancia y complicidad de las autoridades y a la venalidad con que se administra el sistema judicial en muchos de los casos que trata.
Nuestra nación es una enfermo grave que requiere de emergencia el oxigeno moral que emana de los valores más elevados de la convivencia humana como son la honestidad, la responsabilidad y el compromiso con los más elevados intereses ciudadanos. Sin valores no puede existir vida institucional organizada fuerte.
Las elecciones congresuales y municipalesÂ
Lamentamos que estas elecciones de medio término tengan una oferta electoral tan poco atractiva, por no decir decepcionante. Algunos de los participantes están vinculados a casos bochornosos que ofenden la dignidad de los votantes, pero el hecho de ser activistas y colaboradores de su partido, parece ser un merito suficiente para garantizarle una participación como candidato.
Algunos medios de comunicación, lejos de presentarnos las cualidades de los candidatos, nos reportan la vida y hechos escandalosos de personas cuestionadas por la opinión pública o vinculada a actos reñidos con la ley.
Lamentamos la manera descarada con dirigentes de un partido por simples conveniencias coyunturales se transfieren a otra entidad , dejando ver claro que su participación en polÃtica no obedece a lealtades ideológicas o programáticas sino a las posibilidad de ventajas particulares, las que se gestionan en la parcela polÃtica que las ofrezca con mayores beneficios.
Sin embargo, exhortamos al pueblo, y muy en particular a los miembros de nuestras iglesias, a que acudan a votar y a que le den seguimiento a los candidatos, para que sin apasionamientos y sin dejarse arrastrar por la publicidad manipuladora y el clientelismo, voten por quienes mejor representen sus intereses ciudadanos.
Creemos que es posible mejorar nuestra democracia y nuestras instituciones y las elecciones son un mecanismo que puede contribuir en este sentido, por lo que motivamos a la comunidad evangélica a que escoja sus candidatos, no por los colores de los partidos, sino por los valores que encarnen.
Como entidad preocupada por la realidad dominicana, consideramos que debemos aprovechar una fecha como esta para reflexionar profundamente sobre todo el proceso histórico que nos ha permitido construir orden democrático que hoy tenemos, al tiempo que llamamos a imitar el ejemplo de sacrificio, dignidad y entrega que nos legaron los fundadores de esta patria. Creemos que es un momento oportuno para como dominicanos concentrar nuestros más nobles esfuerzos con miras a consolidar los logros que a través de una larga historia de luchas sociales hemos alcanzado a la fecha.




